Una tubería oculta es difícil de inspeccionar y costosa de dejar de nuevo a la vista. Probarla en el momento adecuado permite detectar defectos cuando las uniones, los accesorios y el recorrido todavía se pueden revisar.
Probar el tramo instalado
El método, el medio de prueba, la presión y la duración deben corresponder al sistema de tuberías, sus componentes y las instrucciones aplicables. Utilizar una cifra tomada de otro material o proyecto no constituye un procedimiento fiable. En los trabajos de suministro de agua a los que se aplica el CTE DB HS 4, la empresa instaladora debe comprobar la resistencia mecánica y la estanqueidad con los componentes vistos y accesibles. El RITE establece pruebas propias para las tuberías de las instalaciones térmicas.
El tramo sometido a prueba debe quedar bien identificado. Antes de aplicar presión hay que tener en cuenta las válvulas, los equipos y las piezas que no estén previstos para esas condiciones.
Mirar más allá del manómetro
Una lectura estable es útil, pero también deben revisarse las uniones y los accesorios visibles con el método adecuado para la instalación. Si el resultado no está claro, conviene investigar y repetir la prueba tras corregir la incidencia.
El resultado debe quedar registrado: qué se probó, cómo, cuándo, por quién y con qué resultado. Las fotografías previas al cierre pueden mostrar el recorrido y la ubicación de las conexiones.
Cerrar después de comprobar
Cuando la prueba y la inspección resultan satisfactorias, se puede proteger la instalación y continuar con los acabados. Si más adelante se modifica un tramo, puede ser necesaria una nueva comprobación.
Para el propietario de una vivienda en Marbella, la pregunta antes de cerrar paredes o suelos es sencilla: ¿existe un registro claro de la prueba de las tuberías que van a quedar ocultas?
